domingo, 3 de febrero de 2013
viernes, 1 de febrero de 2013
La conjura de los sobres y las explicaciones de los necios
Si este país dedicara más tiempo a recortar en corrupción y menos en educación o en sanidad, las cosas serían muy diferentes. Puede incluso que los políticos tuvieran otra consideración, la de servidores públicos, y no la de tipos que se sirven de lo público para hacer negocio. Respecto a los escándalos de corrupción hay de dos tipos, aquellos que solo provocan una leve reacción en la opinión pública independientemente de su dimensión, y otros que generan un profundo rechazo y una reacción, que podríamos considerar desproporcionada si tomamos como referencia la producida en otros casos, léase Gürtel. El pago de sobresueldos a los líderes del PP se ajusta al segundo escenario. Una ciudadanía cansada después de un año de recortes, de leyes regresivas y lesivas para sus derechos sociales y sin un horizonte claro respecto a la situación económica y por extensión a su futuro bienestar, está reaccionando con una hostilidad desconocida resultado de la frustración y la indignación, que ha cogido con el paso cambiado a los líderes del PP, acostumbrados a tener que dar pocas explicaciones y ninguna excusa.
La misma derechona que tanta austeridad está predicando, que tantos despidos y recortes de salario ha exigido (a los demás), parece que no muestra la misma firmeza cuando se trata de sus ingresos. Los principales representantes de los recortes, Rajoy “El Mudo” o Cospedal “Manos-tijeras”, durante años se beneficiaron de unos ingresos que no solo completaban sus otros sueldos públicos, sino que posiblemente también fueron escurridos a la Agencia Tributaria. Si a esto le sumamos que el señor Bárcenas, el extesorero del PP aprovechó la amnistía fiscal para regularizar sus ingresos, podemos tener la bien fundada sospecha de que puede que no fuera el único político de ese partido que la utilizó en beneficio propio. Una de las cuestiones es determinar de dónde sacaron un dinero que participó en pocos balances contables públicos, y quizá sería oportuno recordar el largo romance que el expresidente Aznar mantuvo, desde sus tiempos de candidato a la Junta de Castilla y León, con los constructores, así como también repasar el gran número de empresas públicas privatizadas, a precio de saldo y en las que muchos de los dirigentes del PP encontraron una jubilación dorada y las cuales, de eso estoy seguro, nunca mantuvieron una neutralidad política a la hora de realizar contribuciones económicas.
Ahora recurren a las excusas habituales. Según su portavoz, todo es el resultado de una gran conspiración. Supongo que como su gran triunfo histórico fue consecuencia de una conjura militar, piensan que todo en la vida puede explicarse apelando a la teoría conspirativa. Aunque no parecen reparar que con complot o sin él, hay unos hechos que deben de ser explicados y refutados con pruebas, no con discursos llenos de lamentos y reproches dirigidos a enemigos ocultos e inciertos. Aunque en esta ocasión algo de razón tiene la “Manos-tijeras”, posiblemente exista una conspiración, pero su origen no está fuera del PP, sino en sus propias filas. ¿ Alguien se creyó realmente que la derrotada en el congreso de Valencia, Esperanza Aguirre, se retiraba de la política, y que su precipitada huída de la presidencia de la comunidad de Madrid fue casual? Sus permanentes declaraciones tipo “mosca cojonera” exigiendo transparencia resultan sospechosas. Lo irónico de la historia es que esa mujer que llegó a la presidencia de la comunidad gracias a un turbio asunto de sobornos, en los que aparecían implicados constructores afines al PP, pretenda dar lecciones de integridad. Pero la memoria es frágil y la ambición de algunos es inasequible al desaliento.
sábado, 19 de enero de 2013
viernes, 18 de enero de 2013
Reto
Lo ocurrido en la India no es
solo una violación, sino un simbólico linchamiento público, un acto de
terrorismo que pretende intimidar a todas aquellas mujeres que se permiten
tener el sueño de mejorar su situación, una advertencia a cualquiera de ellas
que tenga el atrevimiento de querer aprender. En Pakistán una niña fue atacada
por animar a sus compañeras a acudir al colegio; en la India, una joven fue
violada y asesinada por su doble condición de mujer y estudiante. Estos hechos
podrían ser considerados como actos aislados, sin un denominador común, sin
embargo esta explicación es peligrosamente simple, no son accidentes, meras
coincidencias, son acciones premeditadas, la cruel expresión de la clara y
definida intención de ejemplarizar a cualquier mujer que se atreva a desear
tener una vida más allá de la sumisión absoluta a los caprichos de un hombre.
En la India, y en otras muchas
naciones, algo se está moviendo. El progreso económico, guste o no, suele
provocar un cambio en la mentalidad de los individuos, y el silencio que
envuelve los asesinatos de miles de mujeres que tienen lugar cada año en aquel
país, empieza a quebrarse. Las muertes «accidentales» de mujeres (con la
complicidad en forma de indiferencia de las autoridades), la práctica habitual
de quemarlas vivas en sus cocinas por disputas sobre la dote o como forma
rápida de enviudar, genera un rechazo en la sociedad que no solo está siendo
expresado en forma de manifestaciones, sino también contestado de forma cruel y
salvaje.
Quizá hasta hace algunos días
podríamos haber considerado lo ocurrido a la joven india un hecho aislado, pero
la violación y asesinato de otras dos mujeres por un grupo de hombres, debería ser pista
suficiente para indicarnos la naturaleza de esos ataques. Este nuevo acto es un
reto al conjunto de la sociedad, al estado que debe procesar a los delincuentes
y un mensaje intimidatorio dirigido a las mujeres. Es evidente que algunos
tipos temen el cambio y adoran la impunidad. Y de esto último todos somos
responsables, da igual la latitud o la longitud, la violencia contra la mujer,
el desprecio expresado hacia ellas o el convertirlas en simple mercancía, es
una realidad institucionalizada. De nada sirven los lamentos o el rechazo
social si estos salvajes consideran que están llevando a cabo una cruzada para
salvaguardar una forma de vida. Y en esta lógica sus actos deberían ser
considerados como actos de terrorismo, como acciones encaminadas a limitar
derechos individuales, como simples fascistas dispuestos a imponer su voluntad y
el terror con tal de mantener su imperio de violencia sobre las mujeres.
jueves, 10 de enero de 2013
Sostenella y no enmendalla
El
FMI empieza a reconocer (aunque sea con la boca pequeña), que el “austericidio”
es un error. Y lo hacen de una forma un tanto particular, afirmando en uno de
sus informes que sus expertos fueron incapaces de predecir las consecuencias
que tendrían para el empleo las políticas de recorte. Lo que me lleva a pensar
que estos tipos continúan tomándonos por idiotas. El FMI lleva décadas
obligando a aplicar a rajatabla la ortodoxia neoliberal, sin embargo, después
de tantos experimentos fallidos dirigidos por esta institución desde los años
setenta (empezando por Latinoamérica), resulta sorprendente que las
consecuencias de sus recetas les sigan cogiendo por sorpresa. Algo que por otra
parte resulta poco creíble. De hecho para llegar a esa conclusión no es
necesario recurrir a un panel de expertos, basta con consultar las hemerotecas
u ojear cualquier libro, escrito por un economista mínimamente objetivo, para
conocer de forma rápida y sencilla el efecto que las políticas de recorte tienen
sobre el empleo y la economía (la literatura al respecto es abundante).
Tanta
ignorancia sobrevenida y lamento sin ánimo de enmienda, resultan sospechosos,
especialmente porque hasta donde yo sé, aún no han recomendado a Grecia o
Portugal (por citar dos ejemplos muy cercanos), sustituir las políticas
económicas de austeridad por otras de carácter expansivo. Así que toda esta
pantomima puede estar motivada porque la crisis de la deuda esta teniendo la
imprevista consecuencia de deslegitimar a autoridades y organismos que están
mostrando un celo en la aplicación de unas medidas que imponen sacrificios
desproporcionados e injustos a los ciudadanos, cuando nunca lo mostraron, ni
antes ni después, con los causantes del desastre. Parece como si los artífices
ideológicos del drama y quienes dieron cobertura técnica en forma de teorías
económicas esculpidas en piedra, empiezan a ser conscientes de la necesidad no
de cambiar de rumbo en las políticas, pero sí al menos de fingir congoja. Pero
para que su “mea culpa” resulte creíble, tendrían que ocurrir dos cosas: una
que alguien dimitiera, y dos, que empezarán a interpretar la economía como un
ejercicio de democracia e igualdad. Y lamentablemente, en este sentido, andan
bastante escasos de talento y más aún de intenciones.
Curiosamente no es el FMI el único que parece
preocupado por las consecuencias de sus recetas y el efecto que pueden tener en
la opinión pública. Importantes escuelas de negocio, tras años de predicar
entre ejecutivos y directivos las bondades del neoliberalismo, de los despidos
preventivos o de las privatizaciones, parecen desconcertadas por el impacto que
tiene en la actividad económica la aplicación de sus teorías. Aunque en este
caso son más sutiles u obstinadas, ya que achacan las consecuencias negativas a
la velocidad con la que se aplican y no, y me encanta poder decir esto, a su
demostrada ineficiencia (en términos de interés general). En el fondo de lo que
se trata es de “sostenella y no enmendalla”, de continuar manteniendo, contra
toda evidencia empírica, una ortodoxia desprestigiada y canalla, que solo se
sostiene por el empecinamiento de quienes la predicaron y la codicia de los
pocos que se benefician de ella.
jueves, 20 de diciembre de 2012
Odio los lunes
Hay un hecho que en nuestro entorno social es habitual, y es que el arma más peligrosa que podríamos encontrar en el bolso de nuestras madres, sería una lima para las uñas. Lo verdaderamente absurdo, por mucho que lo permita una constitución, es que tu madre además de afecto y cariño, te provea de un completo arsenal. Las razones que pueden llevar a una persona a convertir su casa en un polvorín, mezclando armas y desequilibrados, es para la mayoría de nosotros un misterio, que solo se explica en un contexto de absoluta indiferencia, desconocimiento o negación de lo que se cuece entre las paredes de tu hogar.
Estoy convencido de que esa estupidez supina es consecuencia de una doble banalidad. Por una parte la de permitir que las armas se conviertan en artefactos tan cotidianos como un televisor. Y por la otra, la de una sociedad envilecida en la que el sufrimiento o la muerte de un semejante queda casi siempre reducido a impersonales y lejanas decisiones tomadas en despachos por gente, que tras condenar a muerte a miles de personas mediante intermediarios, regresan a sus casas, se sientan a la mesa con toda su familia y dan gracias al Señor por los alimentos que van a recibir. No es sorprendente que esos tipos experimenten la existencia como una constante amenaza, ni tampoco que quienes dividen el mundo entre buenos y malos, blanco o negro, sientan la necesidad de dormir con una pistola bajo la almohada. Claro está que quizá después de pasarte la vida sermoneando a tu familia sobre el Álamo, el Apocalipsis o el final de la supremacía blanca, no debería ser extraño que alguno de los tuyos, llevado por el entusiasmo o por la enfermedad mental, decida hacer una salida para ajustar las cuentas a cualquier judío, masón, librepensador o ciudadano con el que se cruce, y ya puestos a realizar un ataque preventivo que mejor objetivo que una guardería (el mal hay que arrancarlo de raíz).
De nuevo en ese país tan extraño y cada vez más lejano, llamado EEUU se abre el debate sobre la posesión de armas (y van...), un debate, que como todos los anteriores se acabará diluyendo. Tras la tormenta el armero volverá a sus armas, el pistolero a sus pistolas, el accionista a sus dividendos y las víctimas al olvido. Obviando nuevamente que la única finalidad de un arma es la de matar y que para hacerlo, no hay que tener ningún motivo en especial, es suficiente con que odies los lunes*.
*Brenda Ann Spencer.
miércoles, 12 de diciembre de 2012
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