martes, 7 de julio de 2009

Pioneros

Las aerolíneas están demostrando una capacidad de innovación que para sí quisieran muchos otros sectores económicos. Si primero British Airways propuso a sus empleados trabajar un mes sin cobrar, ahora, una aerolínea de bajo coste china (también una irlandesa), propone como fórmula para abaratar el precio de los billetes y popularizar la utilización del avión, eliminar los asientos y sustituirlos por taburetes. Por supuesto no serían como los utilizados en tascas y tabernas, sino un diseño especial que incorporaría cinturones de seguridad.

Esta propuesta es un claro ejemplo de una de aquellas ideas brillantes que nunca será tomada en consideración, no por su naturaleza insólita, sino más bien por su timidez y falta de ambición. El gradualismo en los cambios es solo un síntoma de cobardía, y si uno presenta sus puntos de vista con poca convicción es improbable que nadie los tome en consideración. Estos señores, en lugar de anunciar tímidas reformas, deberían haber adoptado una actitud propia de revolucionarios y proclamar a los cuatro vientos su disposición a implantar en su compañía el modelo de negocio del metro de Tokio. De hecho, si lograran los permisos para poder llenar sus aviones como hacen los japoneses con sus vagones, no serían necesarias ni siquiera barras de sujeción, es más, incluso podrían sustituir los lavabos por orinales para atender la imprevisión o la incontinencia de los pasajeros.

Sin embargo no es la falta de gallardía el único obstáculo con el que tropezarán estos ejecutivos. Como bien dijo Jonathan Swift: "Cuando un verdadero genio aparece en el mundo, lo reconoceréis por este signo: todos los necios se conjuran contra él". Las siempre envidiosas autoridades aéreas apelaran, con manifiesta mala fe, a unas normas teñidas de la estúpida convicción de que es necesario diferenciar entre el transporte de personas y el de ganado para oponerse a tan genial propuesta. Pero ese es el precio que deben pagar los pioneros: la incomprensión general, la burla de algunos descerebrados y el sabotaje de los envidiosos. Sería imperativo acabar con tanta absurda reglamentación y poner la gestión de todos nuestros asuntos en manos de esos incomprendidos visionarios, no sé si seriamos más felices, pero posiblemente nuestra infelicidad sería mucho más corta.

1 comentario:

Fuentenebro dijo...

¿¿Vulgares orinales?? Unas buenas tinajas que, al llegar a tierra y una vez llenas, el esclavo de turno (es decir, el propio pasajero)cargue al hombro para llenar unos depósitos que luego vayan a parar a una buena fábrica de amoniaco (propiedad de la compañía, claro). Si es que...todo está ya inventado...
La verdad es que...vistos los precios de un billete a ciertos aeropuertos del país y comparado con lo que cuesta irse a Austria, Londres o Milán...me ofrezco como conejillo de indias para pasar, la hora que duraría mi viaje, de pie. No sería la primera vez que vi overbooking en Renfe y gente obligada a hacer en pie parte de un trayecto que habían pagado al mismo precio que todo el mundo.
Pese a lo deprimente de la propuesta, me parece una vergüenza tener que pagar casi 300€ por un billete de avión a Oviedo frente a los 20€ por los que encontramos billetes para visitar London by night.